Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia, abierta
a una caliente noche de verano,
el plañir de una copla soñolienta,
quebrada por los trémolos sombríos
de las músicas magas de mi tierra.
… Y era el Amor, como una roja llama…
Nerviosa mano en la vibrante cuerda
Ponía un largo suspirar de oro
Que se trocaba en surtidor de estrellas.
DÚO BIZNAGA
Intérpretes: Tatiana Zialevich (voz) y María Victoria Márquez Torres (piano)